En la edad pediátrica, únicamente se utiliza una proyección de forma habitual la anteroposterior (AP), que se realiza en decúbito supino en niños muy pequeños y en mayores que no colaboran y en bipedestación en el niño mayor que colabora.

La lateral no se emplea de rutina para evitar radiación innecesaria; y se reserva para confirmar un hallazgo dudoso o localizar una determinada imagen.

Las proyecciones que se emplean habitualmente son la anteroposterior (AP), que se realiza en decúbito supino en niños muy pequeños y en mayores que no colaboran, y la posteroanterior (PA) en bipedestación, en el niño mayor que colabora.

La radiografía debe estar correctamente realizada, con una adecuada colimación y una calidad de imagen suficiente para hacer un diagnóstico, principio ALARA (ALARA es un acrónimo de «tan bajo como sea razonablemente posible». Significa que deberíamos hacer todos los esfuerzos razonables para mantener las exposiciones a la radiación tan por debajo de los límites de dosis). Debe incluir las regiones supraclaviculares y la totalidad de las regiones diafragmáticas, se visualizará parte del hemiabdomen superior.


Lectura sistemática

• Pared torácica: las estructuras óseas del tórax, que incluyen las costillas, ambas clavículas, las escápulas, los extremos proximales de los húmeros y toda la columna vertebral que se identifique. Buscar fracturas antiguas o recientes, destrucción ósea (osteomielitis, sarcoma de Ewing, etc.), escoliosis y malformaciones óseas (hemivértebras, vértebras en mariposa, etc.). Evaluar las regiones paravertebrales (tumores o hernias de hiato) y los diafragmas (parálisis diafragmáticas, hernias congénitas).

• Del mediastino se deben valorar sus contornos, formados por la silueta cardiaca, la vena cava superior, el cayado aórtico y el tronco de la arteria pulmonar, en busca de adenopatías, masas, anomalías vasculares, alteración en el tamaño del corazón, etc. La mayoría de las masas torácicas en los niños se localizan en el mediastino.

La radiografía (Rx) de tórax es importante en la evaluación diagnóstica del aparato respiratorio pediátrico. Las indicaciones son: enfermedad inflamatoria del parénquima pulmonar, deformidad de la caja torácica, masas palpables, enfermedad cardíaca, traumatismos, dolor torácico, sibilancias, taquipnea y posible enfermedad metastásica.

La Rx de tórax suele realizarse para examinar el parénquima pulmonar. Para evitar la pérdida de información, se recomienda evaluar en primer lugar los componentes que rodean el parénquima: la pared torácica, el diafragma, la pleura, la columna vertebral y las regiones paravertebrales. Por último, se examinan la tráquea y los bronquios principales y segmentarios, el corazón, los vasos pulmonares y el parénquima pulmonar.

La radiografía de tórax es el examen por imágenes más comúnmente utilizado para evaluar el tórax. Puede ayudar a diagnosticar y evaluar:

  • Neumonía
  • Tumores
  • Enfermedades de las vías aéreas
  • Anormalidades de nacimiento
  • Trauma en los vasos sanguíneos o en los pulmones
  • Objetos extraños que se han sido tragados o inhalados


TORAX DECUBITO (RECIEN NACIDO)



TORAX EN BIPEDESTACIÓN (NIÑO DE 10 AÑOS)