Los Análisis clínicos o Pruebas de laboratorio consisten en el estudio de los componentes de muestras biológicas que se toman del cuerpo como, sangre, orina, heces, tejido, etc. y sus resultados son de valiosa utilidad para confirmar o descartar un diagnóstico médico, así como para monitorear el efecto de un tratamiento.

La utilidad de los análisis clínicos no está restringida únicamente para las personas enfermas que deben ser diagnosticadas, ya que una revisión periódica en las personas sanas (cada 6 a 12 meses) a manera de check up, es muy importante en forma de prevención, para detectar diferentes padecimientos; principalmente los de tipo crónico que al principio, no generan síntomas, como la diabetes, la hipertensión y el cáncer entre otros, de manera temprana, permitiendo prevenir su evolución y manteniendo el buen estado de salud.

Interpretación

El resultado de un análisis clínico se encuadra dentro de los valores de referencia establecidos para cada población, y requiere de una interpretación médica. No deben confundirse ambos conceptos, por un lado, está el resultado de la prueba de laboratorio realizada, y por otro, la interpretación que el médico dé a esos resultados.

Al realizar un análisis clínico siempre se tienen en cuenta ciertas características propias de cada prueba diagnóstica; como son: la especificidad, la sensibilidad, el valor predictivo, la exactitud, la precisión y la validez (analítica, clínica y útil de dicha prueba), así como la preparación y recogida de la muestra o el rango de referencia.